El resurgir de Zapeando

El resurgir de Zapeando
Retomamos el programa de zapping de laSexta Zapeando, del que ya hablamos hace un par de meses y sacamos sus principales fallos. Los chicos de Frank Blanco parecen haber encontrado el punto y de forma progresiva van subiendo en share semana a semana, poquito a poquito, hasta alcanzar el 5% y algo más de medio millón de espectadores.

Lejos están de las cifras que hace Tele 5 o Antena 3, cierto es, pero la tendencia viene a confirmar que los programas de diario necesitan marquen de consolidación, como ya ocurrió hace años con Sé lo que hicisteis. Los datos no son para tirar cohetes ni aseguran renovación pero granito a granito van sumando espectadores.

¿Y cuál es el secreto? Aunque es difícil saberlo, personalmente creo que ha influido la conjunción de varios factores. El más importante, el guión, que ha sustituido a la escaleta y ahora no se deja al colaborador que diga lo que le venga en gana, todo va sobre guión, todo previsto, y aunque habrá (y hay) lugar a la improvisación, ésta no ocupa el mayor tiempo del programa. Improvisar es difícil, no todos los actores saben, y aunque sean expertos no siempre resultan ingeniosas.

Por otra parte la eliminación de algunos colaboradores que estaban metidos con calzador, como por ejemplo, el hermanísimo de Thais Villas. ¿Qué pintaba ahí? La respuesta debe ser obvia pues ha desaparecido del equipo y los que había han tomado más peso en el programa, como Quique Peinado o Ana Morgade, y otros han ido incorporándose, como Cristina Pedroche y Sara Escudero.

Mostrar la parte mas humana del programa es, para mi gusto, lo que hace un programa más real. Así si se cae algo o no salen las cosas como se había previsto, el primero en reirse es el propio equipo. Los fallos hacen gracia, es pura improvisación. Reconocer que el plató es el mismo que el de El Intermedio o que el decorado sea similar a El Objetivo, que cuando se salga del chroma se vean las tripas de la tele o simplemente que una silla se ha roto es suficiente para hacer reir. No hace falta más.

Y por supuesto Miki Nadal, que es como un seguro a todo riesgo. Puede imitar, reirse, caerse e improvisar como nadie. Si hace falta levantarse a ver la Virgen del Rocio como Antonio de Pesadilla en la Cocina, se hace y ya está. Así se va formando el universo que hace falta para la compenetración con el público, un reportero que siempre la lía, una presentadora que lo lleva todo a su tema favorito...

Pero sin ninguna duda es que han sabido encontrar el tono sin querer parecerse a SLQH, y aunque una hora se hace un pelín larga para hablar de videos de las mismas cadenas de siempre, lo que sí deberían ampliar es el tema de los invitados, que salen poco tiempo, hacen de meros figurines para que el equipo siga a su rollo y finalmente preguntarle dos bobadas sobre su trabajo.

En definitiva, hay que felicitar al equipo de Zapeando pues cuando nadie (incluído yo) daba un duro por el programa han sabido salir adelante. ¡Enhorabuena!
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