The blacklist

The blacklist
Empecemos por el principio. La llegada de las Navidades me ha servido para ponerme un poco al día en algunas de las series que tenía pendientes de visionar y en especial una de ellas me tenía bastante intrigado pues había leído y me habían comentado bastante sobre ella, asi que al grano.

Lo cierto es que me la habían vendido como una mezcla de un montón de clichés y premisas de otras muchas series de éxito, y si de todos esos chascarrillos podía sacar algo no claro es que era una mezcla entre Hanibal y su famoso silencio de los corderos, Alias, 24, Homaland, Person of Interest...

La serie es en sí misma un procedimental, de los de abro caso y lo cierro en cuarenta minutos, con una super agente del FBI que tiene un novio con el que quiere tener hijos adoptivos y un conocido criminal que se entrega, quiere ofrecer sus servicios para eliminar a otros conocidos criminales pero sólo lo hará y hablará con la jovencísima agente. Hasta aquí todo muy "Alias", incluso he de reconocer que en el minuto treinta pensaba que el novio correría la misma suerte que el novio de Sydney Bristow...

Hay un par de tramas que parecen generales y de las que estoy seguro irán ampliando. El pasado oscuro que parece tener el novio de la protagonista, Elizabeth Keen, y la otra la habilidad del criminal entregado, Raymon Reddington, para cuando parece que está colaborando de forma conjunta, dar esquinazo a medio cuerpo del FBI, a la CIA o a quien haga falta, llegar al lugar adecuado antes que nadie y utilizar esta ventaja para actuar a sus anchas.

Los giros de guión son la norma de la casa. ¿Está o no Reddington ayudando? ¿Qué intereses le mueven realmente? ¿Y esa fijación con la agente Keen? Las pruebas que presenta, ¿son realmente para encarcelar a criminales o para saciar su sed de venganza?

Aunque como verás hay cientos de similitudes con otras series, no son más que clichés característicos de muchas ellas, y en su conjunto no son más que eso: clichés simples explotados durante décadas en cine, televisión y novelas.

En los cuatro capítulos emitidos por Canal+ Series se ha demostrado que el producto es atractivo, algo que seguro a la NBC le ha encantado y ya ha encargado la segunda temporada (la actual está cosechando audiencias de 12 millones de espectadores), lo que no me extraña viendo que la conocida network no tenía un éxito seriéfilo en su programación desde hacía años.

Hasta que se demuestre (modo ironía on) que Reddington es el padre/tio/suegro/cuñado/hijo/u otro familiar cualquiera de la agente Lizzy (modo ironia off), la serie será atractiva, luego ya veremos que camino sigue, pues el obsesivismo agotador el que imprime ritmo al capítulo. Y traer de nuevo a los Bristow, Sloane y Rambaldi sería la primera pala de tierra sobre su propia tumba, pues dudo que de esos millones de espectadores todos esten dispuestos a seguir un lío tan monumental como la de Alias (sólo comparable con la Catedral de Burgos) y perdería seguidores de los espectadores que sólo buscan entretenerse sin grandes quebraderos de cabeza.

En cuanto al "staff crew", hay una inmejorable lista de profesionales trabajando en la serie, muchos venidos de otros títulos antes mencionados, así que qué The Blacklist "beba" de ellos, es algo más que lógico, es esperado.

¡Feliz 2014!
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