Olmos, robles y otras malas hierbas

Olmos, robles y otras malas hierbas

Después del decanso veraniego -del que ya os hablaré en términos seriéfilos más adelante- toca inicio de temporada televisiva en todas las cadenas, y comenzamos por TVE que ha comenzado la emisión de "Olmos y Robles".

La serie está producida por 100Balas, nombre que ahora usa Flipy (junto a otros) para producir televisión y está ambientada en un pueblo de La Rioja, en concreto Ezcaray, donde dos guardias civiles, uno extremadamente preparado y con algunas habilidades roboconianas (Rubén Cortada) y otro con gran intuición e inspiración por deducción de abuelos (Pepe Viyuela) resuelve casos de misterios de lo que Laura finiquita en un abrir y cerrar de bolso.

Quizás chirrie un poco la escritura de ciertos personajes que no se sabe si es que son así o los actores los han caricaturizado demasiado, que las historias no son demasiado complejas o que dejen algunos cabos sin atar, pero lo que sí que es de agradecer es que haya series que se atrevan a salir de Madrid, que huyan de ahí como centro del todo y se busquen pueblos o ciudades menos complejas donde ocurran cosas como en las grandes ciudades. Está claro que este tipo de localizaciones funcionan igual o mejor que la clásica serie que transcurre en un barrio de la capital, como ya ocurriera con Bajo Sospecha, Doctor Mateo, etc.

Lo que ya si que chirría -y no ha hecho más que empezar- es la pseudo-romance entre Andrea Duro (Fisica y Química) y el guardia civil novato (Santi Marín), que en un giro de guión para nada previsible (nótese la ironía), el padre de la chica es el responsable del chaval en sus prácticas y, como colofón, no soporta que se acerquen a la chavala. Es decir, le dejas calvo, le sumas una escobilla y tenemos a una Diego Serrano en la familia!

Lo cierto es que en dos episodios es difícil poner a tono una serie que debería ser compleja, pues montar un "Se ha escrito un crimen" a la española con dos guardia civiles es de traca, y si los guionistas saben profundizar más en los personajes y sacar partido a los actores, puede ser una serie divertida de ver. Lo importante es que ahora, en dos episodios, han sabido entretener y ha superado a otras producciones de Flipy.

Deseo que la serie sepa buscar su sitio y que aguante contra la competencia que va a tener puesto que, hasta ahora, se ha medido con shows sin ningún atractivo mayor que el que ofrece una película.

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