La Sra. Doubtfire es tu padre

La Sra. Doubtfire es tu padre

Desde hace años ver Telecinco no deja de ser un acto de fe, mayor si cabe que el que hacen jubilados cuando instintivamente seleccionan el primer canal de TVE para entretenerse. Es de suponer que la cadena de Fuencarral esté buscando hacerse con tan preciada audiencia, y como el tema de los marujeos, de los reales y de los que se inventan, ya no dan para mucho más, han decidido coger el testigo de la pública de bodrios como "La Pelu" o "iFamily" y ayer estrenaron un refrito de distintos clichés, ya explotados hasta la saciedad, vendiéndolo como una comedia en la que no se rie ni el guionista que ha perpetrado tal desastre.

Quizás si le hubieran añadido unas risas enlatadas nos hubieran ayudado a entender dónde estaban los chistes, porque o bien no tenía gracia alguna o quizás sea que no tengamos el nivel necesario para entenderlos, es decir, el mismo que se requiere para ser tronista en el "Mujeres, hombres y chonismo viceversa".

Seré sincero, tuve que resintonizar la tele para encontrar Telecinco, pero me apetecía ver que hacían actores como Carlos Santos, Belén Cuesta y María Castro. Y lo que encontré es a un Rubén Cortada, a lo Mario Casas, sacando pechito y luciendo calzoncillos cada dos escenas. Tenía esperanza en que, tras los avances que se han realizado en los últimos años en la ficción patria, ya hubieramos aprendido a escapar de los desnudos injustificados y el nivel del guión fuera algo superior... ¡nada más lejos de la realidad! Aunque, eso si, eché de menos un cartón de Puleva en una cocina donde todos desayunan.

Lo siento pero no la daré una segunda oportunidad porque no sé por dónde cogerla. Es un serie de finales de los 80 o principios de los 90, con tramas de película de los 60 y hecha en 2017, a lo que solo queda preguntarnos si alguien en Mediaset ha leido o visto el piloto. Algunos críticos afirman que "funciona", aunque si no cambian el 80% de la serie, acabará a las tantas de la madrugada, o desapareciendo sin dejar rastro. Y sinceramente, se lo merece.

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