Clásicos de la tele: El Ala Oeste

Clásicos de la tele: El Ala Oeste
Debía esta entrada. Ya lo advertí en mi anterior post y hoy no he podido que recordar la serie de Aaron Sorkin que, como siempre empeñado en enseñarnos los entresijos de las cosas, se permite hablar de las cosas que ocurren en el despacho oval y en sus aledaños.

La serie comienza hacia la mitad del primer mandato de Barlett, un presidente demócrata, algo que ya de por sí sorprende, pues Sorkin es un reconocido republicano. Y a pesar de ello, el presidente es el presidente ideal. ¡Incluso tiene un premio nobel! El papel lo interpreta el padre de Charlie Sheen, Martin Sheen. Lo pongo así, "el padre de..." pues debido a las salidas de tono de su hijo, en ocasiones pienso que ésto eclipsa en parte las carreras de toda esta familia de actores.

El jefe de gabinete es Leo McGarry (John Spencer), un alcohólico rehabilitado que años atrás enciende la mecha escribiendo en una servilleta "Barlett for America". Es amigo personal del presidente y quizás, el segundo más importante en cuanto a peso en la serie. Todo pasa por él, es el ancla y punto de apoyo para el presidente. A pesar de que en la serie McGarry sufre varios incidentes, es en la última temporada cuando fallece. A pesar de ello, la serie le mantuvo en sus créditos iniciales hasta el último capitulo.

Rob Lowe (en el papel de Sam Seaborn) iba a ser el auténtico protagonista de la serie. Escribe los discursos del presidente (quizás un alter ego de Sorkin), pero ya en los primeros capítulos y gracias a la majestuosidad con la que están definidos todos los personajes pasa a ser uno más. Sus lios de faldas le llevarán a tener un affair con Lisa Edelstein (Lisa Cuddy en House).

El gran Josh Lyman (Bradley Whitford) tiene un papel insustituible, es el adjunto a McGarry. Su tenacidad, su forma de hacer las cosas, su... ¡todo! Lo hacen indispensable. De hecho es, junto a C.J. mis personajes favoritos.

C.J. Creek, jefa de prensa, interpretada por Allison Janey (Mom, Masters of sex) es pura energía. Sorprende su dureza, su compromiso con su trabajo y su aventura con un periodista de la Casa Blanca (Danny Concannon interpretado por Timothy Busfield) la llevan a mostrarse como "persona".

De la serie destacan muchísimas cosas, desde la esclerosis múltiple del presidente, los secuestros, los ataques a paises inventados, atentados, la aventura de la hija del presidente con un muchacho de color... La salida del creador y guionista principal de la serie. Si me tuviera que quedar con un sólo momento no podría hacerlo.

Decir que la serie hace uso de los diálogos extensos con escenas interminables que se prolongan mientras los personajes se incorporan y abandonan según caminan y a diferencia de House of Cards, aquí todo lo que hace el Gobierno es perfecto e ideal.

A mitad de la serie, tras la reelección y culminación de los ocho años de mandato, Barlett tiene que ceder el "trono" y se nos cuenta cómo se plantea la elección del sustituto, la campaña y sus entresijos. He de decir que quizás aquí la serie muestre algo de debilidad (Sorkin ya no está y eso se nota), aunque a medida que avanza y los nuevos productores ejecutivos y guionistas se asientan, todo va más rodado.

Serie larga con siete temporadas, gustó a todo tipo de público y aunque su "patriotismo made in USA" es más que notable, enseña a la gente llana como funciona el Gobierno estadounidense y su política que tanto difiere a la nuestra.

Decir que existen múltitud de homenajes a la serie, siendo el que hizo Fringe la que más me llamó la atención pues jugando con los universos paralelos, la serie en el mundo alternativo, se seguía emitiendo en su ¡décimo primera temporada!



Si te gusta House of Cards, The Newsroom o te gustó Studio 60, no dejes de ver El Ala Oeste.

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