Aguila Roja, lo que se puede hacer en España por un millón de euros

Aguila Roja, lo que se puede hacer en España por un millón de euros
Se dice, se comenta, se rumorea que TVE tenía unas ganas enormes de tener un producto de Globomedia (Los Serrano, Siete Vidas, Padre de Familia, Aida) en su parrilla que funcionara. Lo habían intentado antes en varias ocasiones y siempre habían fracasado, hasta que llego Aguila Roja.

La serie, cara como ella sola, de la que se rumorea que cada capítulo nos cuesta a todos los españoles 1 millón de euros, narra la historia de un profesor... Perdón, narra la historia de un Rey que..., Igual es la historia de una Marquesa que tiene un hijo que... Ya sé, es la historia de un tipo que vive en el siglo X (no el siglo X, sino uno, a saber cual), que cual Superman, por el día es profesor y por la noche usa la katana como si fuera una tortuga ninja.

En líneas generales es una serie que empezó contando como la mujer del profesor de escuela desaparece y este superhéroe trata de encontrarla, vengarla o descubrir los motivos que llevaron a la desaparición de su amada esposa. Ahora, de ahí a lo que ahora cuentan hay un trecho y la serie se ha convertido en una burda imitación de Los Serrano, en las que las relaciones personales son la clave.

A ver si soy capaz. El profe es hermano del Comisario, pero entre ellos no lo saben, su madre los ve, no se sabe si los conoce como tales o no, pero ahí está, la verdad es que son bastardos del Rey, que tampoco sabe de su existencia o lo ignora. La marquesa tiene un affair con el Comisario y tiene un hijo que, tampoco sabe quien es su padre, y ahora ha llegado otra marquesa que (aún no entiendo los motivos) sustituye a la otra, que también tiene otro hijo bastardo de quien sabe quién.

Si a esto le sumas un Sancho Panza tontón, unos niños que como sigan así acabarán siendo mas grandes que los adultos o que el propio Aguila Roja, y un par de melones que perseguir con primeros planos, ya tienes una serie en la que a día de hoy soy incapaz de decir cual es su hilo argumental principal y que semana tras semana suma espectadores sin parar.

Tengo que reconocer que la veo, en partes y no siempre, por ver qué camino sigue, y cada vez que lo hago obtengo la misma respuesta, que es ninguna. Y la única que mi inteligencia llega a obtener es que la no publicidad ayuda a que los estereotipos más básicos y tan explotados en nuestra cultura seriéfila lleguen a colapsar a los programadores del resto de canales que supongo, como yo, se hacen de cruces para saber como un sinsentido como este funcione y mueva tal cantidad de público.
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