Exposición "Cacha, Arte y Figura"

Del 05 al 17 de Julio de 2022 Martes a sábados de 10 a 14 y de 18:30 a 21 horas. Domingos de 11 a 14 horas. Espacio Cultural (junto al Castillo de Magalia) Las Navas Del Marqués

Exposición homenaje a Cacha, Mariano Rodríguez García

Familiares y amigos de Cacha, como firmaba sus obras Mariano Rodríguez García (Las Navas del Marqués, 1957— Ávila, 2020), era un artista autodidacta y multidisciplinar, dedicado sobre todo a la escultura en piedra y madera, pero también a la pintura, el dibujo y el grabado. Su estilo se puede clasificar dentro de lo figurativo, con toques de surrealismo y abstracción.

La exposición abarca más de 30 obras, tanto grabados en diversas técnicas como dibujos y esculturas, seleccionados de todas las etapas de la trayectoria artística de Cacha.

Inauguración: Sábado 9 de julio. De 19 a 21. Donde varios amigos del artista fallecido mostrarán fotos de su vida y obra, obras que el artista dejó en la naturaleza, a través de imágenes proyectadas y nos presentarán al artista en las distancias cortas.

El artista

Cacha. Esculpir el entorno

 Su taller era su casa, Las Navas del Marqués, su pueblo de Ávila, donde nació en 1957, donde vivió toda la vida y donde murió en 2020. En cualquier parte donde hubiera belleza. Tallaba madera en cualquier lugar, si la pieza era pequeña, se paraba y dibujaba donde fuera. Si iba por el campo, cogía una rama y hacia algo abstracto, un anillo o una caja con una figura de mujer.

 Era callado y observador, con una mirada profunda pero suave. Miraba lo que le decía esa rama o aquel tronco y sacaba lo que había en él. Tenía manos poderosas, manos grandes y rudas, pero de una gran sensibilidad al tocar una flor. Y después se podía poner a esculpir piedra de granito... Podía acariciar la flor y hacer una casa, su casa, donde cada rincón tiene un detalle, una cara. De una esquina salía un águila, esa que venía a visitarle todas las mañanas, o de una viga salía una mujer embarazada.

De igual manera era su amistad. La tallaba despacio, amigo de sus amigos, repartidos por toda la geografía. Allí donde iba sembraba su arte, su cariño, dejaba su sello; era la manera de agradecer tu hospitalidad, pero era fácil con Cacha.

Mariano Rodríguez García, Cacha para los amigos y para sus obras —así firmaba— era un equilibrista de lo abstracto y lo figurativo, de pensamiento y corazón. Su inquietud le daba alas para hacer realidad lo que imaginaba, lo que sentía. Era autodidacta. Llegaba a tocar técnicas como la pintura, el dibujo, la acuarela, el grabado, la escultura. Sobre todo, la escultura: dos manos de granito que se unen, un tronco transformado en una pareja haciendo el amor, un rosetón gótico, una máscara de aspecto africano. Utilizaba para crear todo aquello que tenía a su alcance, su entorno, la naturaleza; tierras, piedra, madera. Hasta sus aguafuertes a veces parecen esculturas dibujadas, quizás de los mares del sur. Eso era lo suyo: dar forma.

Llegó tarde a los circuitos: mostró sus trabajos por primera vez en 1990, en Ávila. Formó parte del colectivo 'Mínimo tamaño grande', exponía en el El Escoria y Villalba, en el barrio madrileño de Lavapiés y en Toledo. En 1999 fue cofundador del colectivo Q+D con Koche y Raúl Notario y trabajó con el artista Ignacio Meco en Las Tablas de Daimiel. Pero el recorrido de galerías y exposiciones es lo de menos en la vida de Mariano Rodríguez García: dejó su obra en la propia naturaleza, en su jardín, su casa, en el monte, su monte. Fifi Inglima


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